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28 Sep 2012 - 04:11:18

LAS TELEVISIÓN Y EL VALOR DE UNA VERDAD ABSLUTA

 

 Nuestra televisión local no dista de otras televisiones mundiales, es racista en extremo, es machista y sexista hasta el descontrol, y sobre todo; es simplona y nada educativa. Desmenucemos….

Los noticieros o programas informativos no informan, algo que desde ya es negativo, peor aún: desinforman a la sociedad, con temas triviales ligados a la chismografía, a la delincuencia y a la corrupción, haciéndonos creer que solo eso pasa en el mundo, que solo la vida está lleno de cosas aciagas, tristes y desgarradoras. Jamás empieza un noticiero con un tema de revaloración de las normas morales como por ejemplo la devolución que hace un taxista de una billetera  a un turista, o una campaña de servicio comunitario o de caridad o algo parecido. Las voladas o avances de nuestras noticias siempre son violaciones, asesinatos, pornografía, broncas, pandillaje o asaltos. El morbo varía la hora del noticiero, más no el patrón diario.

Las telenovelas que deberían ser en la práctica adaptaciones de novelas  y grandes libros para la televisión son la misma historia de siempre, la hermana que se enamora de su hermano porque sus padres tuvieron algún affaire indecente fuera del matrimonio, algo que distorsiona la mente de nuestros niños al creer que eso pasa siempre, o peor todavía, que sea la realidad.

El menú de la tarde es todavía insalvable, ver chicos y chicas frívolos mostrando sus cuerpos y compitiendo por nada, incentivando a la guerra y a un machismo arraigado que el peruano disfruta sin sentido. Por la noche la chismografía en su máxima potencia, programas deportivos que solo pasan fútbol, y las mismas noticias de la mañana pero con otros nombres, con nuevos personajes, con infidelidades y patanerías de parejas que llegan al descontrol por aparecer en televisión.

Los programas cómicos del fin de semana que deberían juntar a la familia nos muestran sketchs de doble sentido, machistas y racistas, con vedettes que muestran más de lo que hablan, y con constante incitación a la chabacanería, homosexualidad y la deshonestidad.

¿Qué hacer?  Para empezar, entender que el peruano ya se acostumbró a esa programación, y la quiere, la busca, es adicto a ella, la rebusca sin mucho esfuerzo, y si no se la muestra, la encontrará en el zapping local de todas maneras. ¿Reeducarlo?, es posible, pero con ayuda de las escuelas, de los periodistas y de los dueños de estos medios, quienes deben asumir el compromiso de emitir en sus frecuencias programas culturales y de sentido reflexivo que lo ayuden a progresar como persona y como ser social inteligente, con metas, con toma de decisiones, que elucubre y razone, alimentando y reforzando sus normas morales, su deber cívico, y su espiritualidad.

Aquí también entran dos aliados y actores fundamentales: Los auspiciadores y el Estado.

¿Cómo concientizas a la población sobre normas de conducta y estilos de vida como qué ver o qué buscar en la televisión? Solo con un trabajo pormenorizado, lento, largo y acucioso; involucrando responsablemente a todos sus activos participantes, artistas, televidentes, organizaciones de control, fiscalización y regulación; a todas las instituciones religiosas, de todas las creencias, a los empresarios y por supuesto, la cabeza principal: El Gobierno con el presidente y sus ministros en primera fila.

Una campaña mediática, aprovechando la coyuntura que vive la población con la muerte de esta joven participante de un talk show sería efectiva en estos momentos. Solo así, no pasaría al olvido como tantos otros casos que hemos vivido descarnadamente y que se enfriaron en su momento llegando al éxtasis del cinismo retocado de vez en cuando.

Por otro lado, los padres también deben considerar buscar alternativas para sus hijos en vez de la televisión y la internet: ofrecerles con todo derecho y deber un buen libro, momentos de conversaciones, más paseos y salidas en familia, visitar lugares y establecimientos culturales como el teatro, el cine y los museos, entre otros, conllevarán a una mejor comunicación entre ustedes, y a una mejor educación sobre qué ver y qué no ver.

El gran Mirko Lauer dice que nos hemos acostumbrado a vivir de mentira en mentira, somos parte de una sociedad llena de mentiras, esto hace que los programas donde aparentemente se dice la verdad nos llamen la atención. Paradójico, pero cierto, cuando debería ser más bien al revés. He allí el éxito de algunos programas.

Es momento de prescindir de la tevé….

¿Es posible vivir sin Laura Bozzo, Magalys, Combates, peluchines y Al fondo hay sitio? Si es difícil pero no imposible, pero para que vaya ensayando y no muera en el intento, cambie ahora mismo al canal 7- IRTP, y por lo menos encontrará algo de que sentirse satisfecho y con la conciencia limpia de mirar al lado de su hijo una televisión, sin impúdicas alusiones, ni preguntas que a veces, nos cuesta trabajo responder a un niño.

Todo a su tiempo decía un gran escritor colombiano, es tiempo que acabemos con la malsana tevé de nuestro país, por el bien de nuestra cultura nacional.



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Categorías: LITERATURA

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