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Anuncio de los artículos posteados en: Octubre 2012

14 Oct 2012 

 


La familia de Alberto Fujimori cumplió su propósito, dividir al país, polarizarlo y volver a poner sobre la mesa al fujimorismo resistente que se niega a desvanecerse aun cuando tiene presencia en el Congreso, pero aun no logra despegar ideológicamente.

 

Tal vez porque el fujimorismo como ideología es fútil, inconsistente y volátil. Se basa en “logros pasados”, mas no en una plataforma coherente de objetivos y finespolíticos, económicos, sociales y ambientales a largo plazo. No tiene ideario, ni militancia activa ordenada (el 80% de sus congresistas electos son invitados), y los otros, si bien son muy duros de roer, representan cada uno a pequeños grupos dentro del archipiélago fujimorista que trascendió hasta el 2012.

 


Al distar mucho de un partido, sus líderes no logran ponerse de acuerdo, no hay consensos ni acuerdos, es por ello que Keiko sola no logra canalizar una representación formal de oposición frente a un Gobierno lleno de errores que ya quisiera tener cualquier oposición en el planeta. De manera que un indulto a la cabeza histórica de su agrupación,  al génesis de su colectivo, es un paso importante para consolidarse una vez más en el inconsciente de la población que casi siempre olvida, y que reivindicaría sus interés, más allá de el otro interés que también interesa a la familia: la salud del ex dictador.

 

El indulto en toda democracia es válida. Le compete al presidente de la República y no tiene tiempo de decisión y resolución. Sin embargo el ponerlo sobre el tapete obliga al Gobierno a declarar y aclarar un tema que podría quemarle y reventarle en la cara, más aún inmerso en una inexperiencia consumada que lo entorpece desvariadamente en su lenta reacción. Por el contrario para el fujimorismo,

tenerlo en primeras planas lo más que se pueda, será importante para adquirir el protagonismo que hasta la fecha le ha sido esquivo por su tardía y poca respuesta ante las taras circunstanciales del Ejecutivo.

 

 


Si el Gobierno dilata esto, le daría escarnio a los fujimoristas para aparecer mediáticamente cuantas veces quiera. Si responde de inmediato tal como parece ser según el mensaje de Humala, aunque no muy claro. Puede adelantarse a todo acontecimiento social que cunda
con desbordarse.

 

 


Aquí surge una disyuntiva que tal vez el Ejecutivo ya haya tomado en cuenta: Si le otorga la gracia del indulto perdería de inmediato al poco bastión nacionalista que le queda de la primera vuelta, el bastión fiel y duro que a pesar de la “Hoja de Ruta” se mantiene firme levantando el estandarte de la olla. Aquel que aceptó su transformación, pero que no aceptaría de ninguna manera algún gesto para el nipón.

 

 


Si no lo hace, como ya comentamos, podría derivarse a otro grave problema que el Gobierno no quiere, que se le caliente la calle y el Congreso, además de la mortal indiferencia y desdén de la derecha que lo gobierna desde el 28 de julio del año pasado.  

 

 


¿Es Fujimori indultable? Caritativamente sí, por la edad y por su enfermedad. Políticamente incorrecto, por la transcendencia que simbolizaría el mensaje que le daría a la sociedad. Es decir una reivindicación que no merece. Expliquemos:

 

El país todavía no ha terminado de entender la importancia de la política en su vida diaria, la corrupción, los malos hábitos de hacer política, la delincuencia institucionalizada que se vislumbra hasta ahora en ciertos poderes públicos no amilana la conciencia de sus habitantes y activos, quienes todavía desconfiamos del aparato público y del sistema que nos es ajeno.

 


Fujimori fue un dictador por naturaleza, con todos sus componentes sin duda, corrupto, represor, anticonstitucional y violador de derechos humanos; y lo escribo con toda la convicción que me dan mis recuerdos en las calles entre el fragor de las bombas lacrimógenas y las luchas en todos los espacios públicos donde nos tocó dar pelea. Ese comportamiento tirano en donde millones de dólares de nuestras arcas
se perdieron y decenas de almas inocentes se desaparecieron en fosas y olvidos llevó al susodicho a ser enjaulado con justa razón. Entonces darle una gracia a su pena inconclusa no sería más que convencer a la historia que en nuestro país se hace lo que se quiere, cuándo quiere y dónde quiera, sin que se pague gracias a la impunidad que siempre abriga a los poderosos en nuestro país. Es decir el más popular, el que más dinero tiene, el que más tarjetas de amigotes conserve en la billetera.

 

 


No hemos todavía siquiera aprendido la lección, es más no hemos siquiera aceptado el perdón y la reconciliación que significó la entrega del “Informe de la Comisión de la Verdad”, por el contrario, esos mismos fujimoristas que hoy se desgañitan en la pasión de un “cáncer” en su líder, son los mismos que la denostaron, la ningunearon y la siguen objetando sin compasión ni indolencia alguna por sus semejantes y por las miles de victimas que significó la lucha contra el terrorismo.

 


Entonces qué clase de patria se desea si nos desgarramos en la decadencia de un dictador en su desgracia, pero que mezquinamos y ufanamos en la vida de un rondero, o una niña, o un suboficial, o una campesina en la indómita sierra del Perú.

 


 

Es caso seguro que Fujimori no representa ningún temor para la coyuntura política del país, ya que las coordinaciones que podría hacer en su casa bien podría hacerlas desde su celda, pues sabemos que espera el indulto para disfrutar de la compañía de sus familiares y tal vez jugar con sus nietos los últimos años de su vida que le quedan. Pero si se le otorga la gracia presidencial correría peligro la historia, esa historia peruana que no progresa en su conciencia ni duerme tranquila precisamente porque los violadores e infractores de la ley siguen pululando libremente por sus calles, sin que hayan perdido perdón, y sin que siquiera muestren la humildad del arrepentimiento que representa haber ofendido a la constitución, a los valores de una nación, pero sobre todo, al haber interferido e interrumpido súbitamente en la vida terrenal que solo Dios nos otorga y nos quita.

 



Admin · 849 vistas · 0 comentarios
Categorías: LITERATURA